
Dolor de cabeza, falta de apetito, problemas de sueño, ansiedad, deshidratación, cansancio extremo o fatiga son algunos de los efectos provocados por los cambios horarios.
Aunque viajar de una punta a otra del planeta se ha convertido en algo normal, recorrer largas distancias continúa acarreando algunas incomodidades derivadas de los cambios horarios. Los síntomas más comunes del jet lag suelen manifestarse tras un vuelo prolongado, a partir de un desfase horario de dos a tres horas.
El jet lag se produce tanto en viajes hacia el este como hacia el oeste, aunque cuanto mayor sea la diferencia horaria entre el punto de partida y el de destino, mayores serán sus efectos.
Las mujeres, las personas mayores y los viajeros esporádicos son los más propensos a sufrirlo y la duración de sus efectos también les acostumbra a afectar más: Puede ir de horas a días.
Sin embargo, existen algunos trucos que permiten sobrellevar las consecuencias del jet lag o eliminarlas. Son pautas sencillas a tener en cuenta antes, durante y después del vuelo.

¿Cómo combatir el jet lag? Lo más recomendable es prevenir el jet lag unos días antes de partir. Los dos o tres días previos, es importante descansar tanto como sea posible.
Otra de las recomendaciones es reducir al máximo el estrés, alimentarse de forma equilibrada, no comer en exceso y hacer ejercicio físico.
El día del viaje, es importante vestir ropa cómoda y evitar el consumo de cualquier tipo de medicamento. Al subir al avión, resulta muy práctico cambiar la hora del reloj, ajustándola al horario de destino.
Durante el trayecto, deberemos desabrocharnos los zapatos y utilizar reposapiés o cualquier otra cosa que permita elevar las piernas y, por supuesto, dormir. También es imprescindible hidratarse bien: beber abundante agua, evitando en todo momento la ingestión de alcohol.
Finalmente, debemos intentar movernos y realizar ejercicio y estiramientos, para impedir el entumecimiento de los músculos y favorecer la circulación sanguínea.
Llegados a nuestro destino, seremos rígidos por lo que respecta a los nuevos horarios, durmiendo por la noche y huyendo de las siestas. No abusaremos del alcohol y del café. En cuanto a la alimentación, se sugiere seguir una dieta suave, rica en vitamina C.
Seguir estos simples consejos contribuirán a una más rápida adaptación y así disfrutar al máximo del viaje y al regreso facilitar la vuelta a la vida cotidiana.
Aunque viajar de una punta a otra del planeta se ha convertido en algo normal, recorrer largas distancias continúa acarreando algunas incomodidades derivadas de los cambios horarios. Los síntomas más comunes del jet lag suelen manifestarse tras un vuelo prolongado, a partir de un desfase horario de dos a tres horas.
El jet lag se produce tanto en viajes hacia el este como hacia el oeste, aunque cuanto mayor sea la diferencia horaria entre el punto de partida y el de destino, mayores serán sus efectos.
Las mujeres, las personas mayores y los viajeros esporádicos son los más propensos a sufrirlo y la duración de sus efectos también les acostumbra a afectar más: Puede ir de horas a días.
Sin embargo, existen algunos trucos que permiten sobrellevar las consecuencias del jet lag o eliminarlas. Son pautas sencillas a tener en cuenta antes, durante y después del vuelo.

¿Cómo combatir el jet lag? Lo más recomendable es prevenir el jet lag unos días antes de partir. Los dos o tres días previos, es importante descansar tanto como sea posible.
Otra de las recomendaciones es reducir al máximo el estrés, alimentarse de forma equilibrada, no comer en exceso y hacer ejercicio físico.
El día del viaje, es importante vestir ropa cómoda y evitar el consumo de cualquier tipo de medicamento. Al subir al avión, resulta muy práctico cambiar la hora del reloj, ajustándola al horario de destino.
Durante el trayecto, deberemos desabrocharnos los zapatos y utilizar reposapiés o cualquier otra cosa que permita elevar las piernas y, por supuesto, dormir. También es imprescindible hidratarse bien: beber abundante agua, evitando en todo momento la ingestión de alcohol.
Finalmente, debemos intentar movernos y realizar ejercicio y estiramientos, para impedir el entumecimiento de los músculos y favorecer la circulación sanguínea.
Llegados a nuestro destino, seremos rígidos por lo que respecta a los nuevos horarios, durmiendo por la noche y huyendo de las siestas. No abusaremos del alcohol y del café. En cuanto a la alimentación, se sugiere seguir una dieta suave, rica en vitamina C.
Seguir estos simples consejos contribuirán a una más rápida adaptación y así disfrutar al máximo del viaje y al regreso facilitar la vuelta a la vida cotidiana.










